Buiatti cuestionó los cambios en la campaña antiaftosa: “No le veo ningún beneficio desde el punto de vista sanitario”
El responsable de Fucofa en Villaguay advirtió que la modificación del calendario de vacunación dispuesta por Senasa podría afectar la cobertura inmunológica de los terneros y generar mayores costos para los productores. También alertó sobre el impacto que tendría en el control de la brucelosis.
La reciente modificación del esquema
de vacunación contra la fiebre aftosa continúa generando preocupación en distintos sectores vinculados a la sanidad animal. En una entrevista con el periodista Gregorio Sesa en el programa radial “La Voz del Campo”, el médico veterinario Marcial Buiatti, referente de Fucofa en Villaguay, expresó sus reparos respecto de la nueva campaña impulsada por Senasa y sostuvo que la medida presenta importantes inconsistencias técnicas.
La nueva etapa de vacunación comenzó el 8 de junio, apenas unas semanas después de finalizada la campaña anterior. Según explicó el profesional, la principal dificultad radica en que la mayoría de los terneros aún no ha nacido, por lo que una gran proporción de los animales más susceptibles a la enfermedad quedará sin cobertura durante varios meses.
“Siempre vacunábamos en octubre y noviembre porque allí ya estaba nacido alrededor del 80 por ciento de los terneros. Ahora vamos a vacunar apenas una pequeña parte y el resto quedará prácticamente un año sin protección”, señaló.
Menos cobertura y más complicaciones
Buiatti explicó que el objetivo sanitario de la vacunación antiaftosa no es solamente proteger a cada animal en forma individual, sino alcanzar una adecuada inmunidad de rodeo. En ese sentido, consideró que la nueva estrategia dificulta ese objetivo.
“No buscamos inmunidad individual, buscamos inmunidad poblacional. Para eso necesitamos una cobertura amplia del rodeo, algo que con este esquema no se va a lograr”, afirmó.
Además, advirtió que los productores que necesiten comercializar terneros durante los próximos meses deberán solicitar vacunaciones adicionales para poder realizar movimientos de hacienda, generando mayores costos y complicaciones operativas.
“Muchos productores que vendan entre noviembre y febrero tendrán que pedir una vacunación de ingreso para poder mover los animales. Antes eso estaba cubierto por la campaña de primavera”, indicó.
Preocupación por la brucelosis
Otro de los aspectos que genera inquietud es el impacto que la modificación podría tener sobre la vacunación contra la brucelosis.
Buiatti explicó que una importante cantidad de terneras quedará fuera de la edad reglamentaria para recibir la vacuna, situación que podría afectar los logros sanitarios alcanzados durante las últimas décadas.
“En Entre Ríos se vacunaban alrededor de 180.000 terneras por campaña. Muchas de ellas ahora no podrán vacunarse porque cuando llegue la próxima campaña ya estarán pasadas de edad”, señaló.
El veterinario recordó que la provincia presenta actualmente una baja prevalencia de brucelosis gracias a los elevados niveles de vacunación alcanzados históricamente.
“Hoy Senasa exige controles mediante sangrados para detectar animales positivos, pero al mismo tiempo se está debilitando la principal herramienta sanitaria, que es la vacunación”, cuestionó.
Según explicó, las consecuencias de esta decisión no serían inmediatas, pero podrían comenzar a evidenciarse dentro de tres o cuatro años, cuando una mayor proporción de hembras llegue a la edad reproductiva sin la cobertura inmunológica adecuada.
Menos terneros vacunados
Respecto de la situación local, Buiatti informó que el departamento Villaguay cerró la última campaña con aproximadamente 390.000 cabezas vacunadas, una cifra que continúa por debajo de los registros históricos.
“Hubo épocas en las que el departamento superaba las 490.000 cabezas y después se estabilizó alrededor de las 430.000. Hoy seguimos por debajo de las 400.000”, detalló.
En cuanto a los terneros, estimó que la cantidad vacunada se reducirá considerablemente.
“Normalmente vacunábamos cerca de 100.000 terneros en el departamento. Ahora creemos que estaremos alrededor de los 60.000”, precisó.
A nivel provincial, la situación sería similar. Mientras en campañas anteriores se vacunaban cerca de 1,2 millones de terneros, en esta oportunidad la cifra podría reducirse aproximadamente a la mitad.
Reclamos sin respuesta
El profesional aclaró que las fundaciones sanitarias de distintas provincias realizaron planteos ante Senasa para intentar modificar el cronograma, aunque finalmente la decisión fue ratificada.
“Todas las fundaciones hicieron los reclamos correspondientes, pero no hubo cambios. Las normas las establece Senasa y nosotros somos ejecutores de la campaña”, explicó.
No obstante, insistió en que la medida no contribuirá a mejorar la situación sanitaria.
“La plata del productor se va a gastar igual, el vacunador va a trabajar igual y la fundación va a movilizar toda su estructura. Lo que cuestionamos es que ese esfuerzo no tendrá el resultado sanitario que podría lograrse con un esquema técnicamente más adecuado”, concluyó.

