Agro

Productores arroceros de España visitaron Entre Ríos y destacaron similitudes con la región

Durante una jornada técnica organizada por AEPA e INTA, especialistas europeos recorrieron campos y ensayos en Concepción del Uruguay. Intercambiaron experiencias con productores locales sobre variedades, manejo del agua y desafíos del mercado global del arroz.

Jordi Ardit, oriundo del Delta del Ebro, en la región de Cataluña, y del valenciano José Luis Mariner, presidente de la cooperativa arrocera Copsemar, una de las más importantes de la península ibérica.

 

 

En el marco de una jornada de capacitación organizada por la Asociación Entrerriana de Periodistas Agropecuarios junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, periodistas especializados realizaron días atrás una recorrida técnica por la Estación Experimental Agropecuaria de Concepción del Uruguay.
De la actividad participó el periodista Gregorio Sesa, de Campo y Ciudad de Villaguay, quien tuvo la oportunidad de dialogar con dos productores arroceros provenientes de España que integraron la delegación visitante. Se trata de Jordi Ardit, oriundo del Delta del Ebro, en la región de Cataluña, y del valenciano José Luis Mariner, presidente de la cooperativa arrocera Copsemar, una de las más importantes de la península ibérica.
La visita de los productores europeos incluyó además recorridas por la ciudad de San Salvador, considerada la capital nacional del arroz, donde mantuvieron encuentros con productores y técnicos del sector. Según expresaron durante la entrevista, el objetivo principal del viaje fue conocer de cerca las variedades que se cultivan en la región y compartir experiencias sobre las distintas formas de manejo del cultivo.
“Estamos viendo las novedades, intercambiando formas de cultivo y de manejo”, explicó Ardit durante la recorrida por los ensayos experimentales. El productor catalán destacó especialmente las diferencias varietales entre ambos países. Mientras que en Argentina predomina el arroz tipo índica, en España se cultiva mayoritariamente arroz japónica, un grano redondo y perlado muy valorado en la gastronomía mediterránea.
Según detallaron, este tipo de arroz tiene características particulares que lo hacen ideal para platos tradicionales como la paella. “Es un arroz que absorbe todos los sabores de los ingredientes con los que se cocina, por eso cuando uno lo come puede reconocer claramente si es de pescado, marisco o pollo”, señalaron.
Más allá de las diferencias productivas, los visitantes coincidieron en que existen muchas similitudes entre los arroceros de ambos lados del océano. “Nos llevamos muy buenas impresiones. Nos damos cuenta de que somos casi primos hermanos, aunque estemos lejos en distancia. Tenemos formas de pensar bastante parecidas”, afirmó Mariner.
En ese sentido, remarcaron que la globalización del mercado del arroz plantea desafíos comunes para los productores. Los bajos precios internacionales y el aumento de los costos de producción obligan a mejorar la eficiencia del sistema productivo. “El precio nos está agobiando y tenemos que intentar producir más con menos”, resumieron.
Uno de los puntos de intercambio más interesantes fue el manejo del agua en los sistemas de riego. En Entre Ríos, una parte importante del cultivo se sostiene mediante el uso de pozos, lo que implica un elevado costo energético. Según explicaron técnicos locales durante la recorrida, la energía necesaria para bombear agua representa cerca del 30 por ciento de los costos de producción del arroz en la provincia.

En contraste, en varias zonas arroceras de España el riego se realiza mediante sistemas de canales y acequias que toman agua directamente de los ríos. En el caso de Valencia, por ejemplo, el agua circula por decantación de un campo a otro dentro de redes administradas por comunidades de regantes que se encargan de regular el flujo y el mantenimiento de los canales.
Los visitantes también destacaron las diferencias en la estructura productiva. Mientras que en Argentina las superficies destinadas al arroz suelen ser extensas, en España predominan parcelas mucho más pequeñas. En algunas regiones, el tamaño promedio de los lotes ronda apenas las dos hectáreas, lo que obliga a aprovechar cada espacio disponible para el cultivo.
Otro aspecto que llamó la atención de los productores europeos fue el sistema de rotación que se practica en algunas zonas arroceras entrerrianas, donde los productores alternan el arroz con otros cultivos o períodos de descanso del suelo. En contraste, en varias áreas del Delta del Ebro el arroz se cultiva en forma continua debido a las características del suelo.
“Los nuestros son suelos muy arcillosos y con influencia salina, porque estamos en zonas cercanas al mar. El arroz es prácticamente el único cultivo que puede adaptarse a esas condiciones”, explicó Mariner.


A los desafíos productivos se suman también restricciones ambientales. Tanto en Cataluña como en Valencia buena parte de las zonas arroceras se encuentran dentro de parques naturales, lo que limita el uso de herbicidas y fungicidas. Según indicaron, la normativa europea ha reducido considerablemente las herramientas disponibles para controlar malezas y enfermedades, lo que genera nuevas dificultades para los productores.
A pesar de esas diferencias, el intercambio fue valorado como una oportunidad para aprender mutuamente. “Tenemos intereses en común: producir más, con mejor calidad, de forma más amigable con el ambiente y con alimentos cada vez más nutritivos”, señalaron.
La visita permitió así fortalecer los vínculos entre técnicos, productores y especialistas de distintos países, generando un espacio de diálogo que podría derivar en futuras instancias de cooperación e intercambio tecnológico entre regiones arroceras de Europa y Sudamérica.

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