La avicultura entrerriana, eje de una jornada técnica de AEPA e INTA en Concepción del Uruguay
En el marco de una capacitación organizada por la Asociación Entrerriana de Periodistas Agropecuarios junto al INTA, especialistas presentaron investigaciones clave para el desarrollo sanitario y productivo del sector avícola, una de las actividades más importantes de Entre Ríos.

En el marco de una jornada de capacitación organizada por la Asociación Entrerriana de Periodistas Agropecuarios (AEPA) junto al INTA Entre Ríos, periodistas especializados participaron de un recorrido técnico en la Estación Experimental Agropecuaria de Concepción del Uruguay. La actividad permitió conocer de cerca distintas líneas de investigación del organismo, aunque uno de los ejes centrales estuvo puesto en el trabajo que se desarrolla en torno a la avicultura, una de las principales producciones de la provincia.
Del encuentro participaron comunicadores de distintos puntos de Entre Ríos, Campo y Ciudad de Villaguay, quien formó parte del recorrido por las instalaciones de la experimental y de las exposiciones técnicas brindadas por los profesionales del instituto.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la presentación del Departamento Avícola del INTA, a cargo del médico veterinario Francisco Federico, quien explicó el rol estratégico que cumple este espacio de investigación en el corazón de la principal región avícola del país. El área funciona en uno de los edificios más modernos de la experimental, diseñado con bioseguridad de nivel 2 y equipado para el desarrollo de tareas de diagnóstico e investigación sanitaria.
Durante su exposición, Federico remarcó la relevancia productiva de Entre Ríos dentro del mapa avícola nacional. La provincia concentra la mayor cantidad de aves del país
y el departamento Uruguay se ubica entre las zonas con mayor producción de pollos parrilleros, lo que vuelve fundamental contar con infraestructura científica y técnica cercana a los sistemas productivos.
El especialista repasó además algunos hitos históricos del trabajo desarrollado por el equipo del INTA en materia sanitaria. Entre ellos se destacó la colaboración con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) en la década del noventa para erradicar la enfermedad de Newcastle, un proceso que implicó campañas de vacunación y estudios epidemiológicos que permitieron controlar la enfermedad en el país.
Con el paso de los años, el departamento continuó ampliando sus capacidades de diagnóstico. En 2005 se incorporó el diagnóstico molecular de influenza aviar y posteriormente se realizaron investigaciones que permitieron identificar variantes de bronquitis infecciosa que afectaban a las aves comerciales. Estos trabajos resultaron claves para comprender la dinámica de algunas enfermedades y reducir pérdidas productivas en el sector.
Actualmente, el laboratorio se encuentra trabajando para reincorporarse a la red de laboratorios del Senasa en diagnóstico molecular de influenza, lo que permitiría f
ortalecer la capacidad de respuesta ante eventuales brotes sanitarios en la producción avícola.
Además de la sanidad, las investigaciones del INTA también abordan otros aspectos del sistema productivo. Entre ellos se destacan los estudios sobre calidad de carne de pollo, el análisis de la composición nutricional del producto y el aprovechamiento de los residuos generados por la actividad.
En ese sentido, Federico explicó que uno de los trabajos más relevantes se vincula con la valorización de la cama de pollo como fertilizante agrícola. Según estimaciones del equipo técnico, su utilización eficiente podría representar un ahorro millonario para los productores al reemplazar parte de los fertilizantes tradicionales, al tiempo que contribuye a una gestión ambiental más sustentable de los residuos.
Otro tema que forma parte de las investigaciones es la pododermatitis en las garras de las aves, una afección que puede afectar el valor comercial del producto en los merc
ados internacionales. Este subproducto tiene alta demanda en países asiáticos, por lo que mejorar las condiciones de manejo en las granjas para reducir estas lesiones podría generar importantes beneficios económicos para la cadena avícola.
La bioseguridad aparece como un aspecto transversal en todas estas líneas de trabajo. Desde el INTA se desarrollan manuales, capacitaciones y actividades de extensión destinadas a productores y profesionales del sector, con el objetivo de fortalecer las prácticas sanitarias en las granjas y prevenir el ingreso de enfermedades infectocontagiosas que pueden generar graves pérdidas económicas.
La jornada permitió a los periodistas conocer de cerca el trabajo científico que se desarrolla en la experimental y su impacto directo en una de las cadenas productivas más importantes de Entre Ríos. Al mismo tiempo, reforzó el vínculo entre el sistema de investigación y los comunicadores especializados, un puente clave para difundir los avances tecnológicos que acompañan el desarrollo del sector agropecuario.

